Conservar ecosistemas únicos, como los de nuestras Islas Galápagos, es tarea de la comunicad, empresas públicas y privadas. Así, Metropolitan Touring reafirma su compromiso a través de Educación a Bordo, un programa educativo pionero que, desde hace más de dos décadas, contribuye a formar a las nuevas generaciones de galapagueños como guardianes de su patrimonio natural.
Esta iniciativa ha beneficiado a cerca de 1.700 jóvenes y adultos residentes, quienes han participado en viajes educativos a bordo de las embarcaciones de expedición de la compañía. Estas experiencias de aprendizaje vivencial permiten a los participantes conocer de primera mano la extraordinaria biodiversidad del archipiélago y comprender los principales retos ambientales que enfrentan las Islas Encantadas.
Guiados por naturalistas certificados y expertos en conservación, los estudiantes recorren senderos volcánicos, observan especies emblemáticas, realizan actividades de snorkel y participan en charlas sobre conservación marina, especies endémicas, impacto humano y sostenibilidad. Este enfoque fomenta una conexión directa con el entorno y una comprensión profunda del valor de Galápagos como patrimonio natural de la humanidad.

El objetivo es inspirar una relación de respeto, pertenencia y compromiso con el archipiélago. Al vivir estas experiencias desde edades tempranas o como miembros activos de la comunidad, los participantes desarrollan una mayor conciencia sobre la importancia de conservar este ecosistema prístino y el rol que cada persona puede desempeñar en su protección a largo plazo. En algunos casos, participantes que vivieron Educación a Bordo durante su niñez han regresado años después como profesionales vinculados al turismo y la conservación, incluyendo guías naturalistas que hoy forman parte de las operaciones en Galápagos.
Asimismo, Educación a Bordo integra a proveedores y aliados locales en las experiencias educativas, permitiéndoles conocer de primera mano cómo su trabajo respalda el turismo sostenible. Esto ha generado un efecto positivo, ya que muchos de ellos regresan a sus operaciones motivados a implementar procesos más amigables con el entorno, optimizar el uso de recursos y alinear sus prácticas con una visión de turismo responsable que beneficia tanto al ecosistema como a la comunidad.


