Durante este mes, estaremos dedicando un espacio en nuestros diferentes segmentos para reconocer la labor de valiosas mujeres en distintos campos laborales. Así, iniciamos con Elena Rodríguez, Product Owner Latam, quien cuando un proyecto tecnológico une a equipos de varios países e involucra ideas innovadoras en Equifax, se asegurarse de que todo encaje. Ella lidera las iniciativas en América Latina y su trabajo promueve la tecnología y articula personas, tiempos y resultados en momentos clave de transformación.
En Ecuador solo 3 de cada 10 graduados en carreras STEM son mujeres, según datos del Instituto de Estadística de la UNESCO citados por el PNUD (2024). En ese escenario, su trayectoria representa algo más que crecimiento profesional: es permanencia, resiliencia y liderazgo.
Hace más de tres décadas, Elena era una de las pocas mujeres de cerca de treinta estudiantes en su clase de ingeniería en software. Desde esa época, los comentarios que cuestionaban la presencia de mujeres en tecnología eran parte del entorno. También lo era el miedo a equivocarse, por el hecho de apostar por una pasión en un entorno dominado por hombres. “Aprendí que mis resultados hablaban más fuerte que los estereotipos”, dice hoy, con confianza, enfatizando que el aporte como mujer en el sector no fue inmediato. Fue un proceso de preparación constante, de demostrar que tenía las mismas capacidades y conocimientos para lograr proyectos exitosos.

Cuando Elena ingresó a Equifax Ecuador, comenzó liderando equipos de calidad de software. Años después, estuvo al frente de uno de los primeros proyectos de migración tecnológica hacia la nube en plena pandemia. Mientras el mundo se detenía, su equipo aceleraba. Para ella, el verdadero logro no fue solo técnico: fue construir confianza en momentos de incertidumbre. “La tecnología necesita resultados, pero también requiere entornos donde las personas no tengan miedo de preguntar o aprender”, nos cuenta.
Fuera del trabajo es madre de dos hijos. Uno de ellos está siguiendo sus pasos en tecnología. Elena sonríe cuando lo menciona. Dice que la confianza no llega antes de empezar; se construye mientras avanzas. A las nuevas generaciones les recuerda que no deben esperar a que desaparezca el miedo para avanzar y que, “si están en la mesa de decisión, es porque su talento es necesario”. La trayectoria de Elena refleja que el camino de las carreras tecnológicas está lleno de desafíos, pero que es posible. Y que cada mujer que decide entrar a este sector apuesta por sus sueños y, además, amplía el espacio para las que vienen detrás.

