Cada 17 de mayo, se conmemora el Día Mundial del Reciclaje, fecha que nos recuerda que está beneficiosa labor empieza con decisiones cotidianas en los hogares, oficinas e instituciones. Cada envase limpio, seco y clasificado de manera correcta facilita la recuperación de materiales, reduce el impacto ambiental y brinda trabajo digno a quienes sostienen esta cadena de cuidado del planeta.
Nestlé Ecuador y RENAREC nos invitaron a una jornada experiencial de Reciclaje Inclusivo, en la cual pudimos conocer a quienes intervienen en esta noble tarea y apreciar el recorrido que siguen los residuos en Quito. La jornada empezó con una visita a la Estación de Transferencia Norte de la EMGIRS que incluyó espacios de aprendizaje sobre la gestión de residuos de la ciudad y el rol de los recicladores de base. Después, visitamos el Centro de Educación y Gestión Ambiental (CEGAM), punto oficial de acopio en el norte de la capital para la recepción y reciclaje de materiales aprovechables, operado por gestores ambientales.
Reciclar no es tarea fácil pues cuando los materiales están mezclados, sucios o contaminados con residuos orgánicos, su aprovechamiento se vuelve más complejo, toma más tiempo y expone a los recicladores a mayores riesgos. Por ello, limpiar, secar, clasificar y compactar los envases puede marcar una diferencia directa en la eficiencia de todo el proceso. Además, contemplamos que hay materiales que no tienen mercado, es decir, nadie les da una segunda vida por lo que terminan en rellenos sanitarios o en incineración.

Desde 2021, Nestlé Ecuador viene fortaleciendo su estrategia de sostenibilidad a través de alianzas con RENAREC y GIRA para la recuperación de materiales. Como parte de este camino, fue la primera empresa del país en alcanzar la neutralidad plástica en 2022 y también marcó un precedente al reconocer económicamente el servicio ambiental que realizan los recicladores de base.
Por su parte, la RENAREC gestiona y promueve el trabajo digno de aproximadamente 1.500 recicladores a nivel nacional, organizados en cerca de 50 asociaciones. El 70% son mujeres jefas de hogar.
Tras esta experiencia, no podemos dejar de pensar que cada residuo separado correctamente puede convertirse en una oportunidad para cuidar el ambiente, dignificar el trabajo de quienes lo recuperan y avanzar hacia un modelo de reciclaje más inclusivo y sostenible para el país.

