En enero, muchas personas suelen replantear sus prioridades y se proponen cambios significativos en su estilo de vida. Según un estudio de YouGov, cerca del 60% de los propósitos de inicio de año están vinculados a mejorar hábitos cotidianos, reorganizar prioridades personales y fortalecer el bienestar integral. Sin embargo, datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten que la mayoría de estas metas se abandonan antes del primer trimestre, principalmente por la falta de planificación y de una estrategia que permita sostenerlos en el tiempo.
“Cuidar la alimentación, retomar el gym, fortalecer el bienestar físico o planificar vacaciones familiares son decisiones que deben entenderse como parte de un equilibrio integral. Cuando los objetivos se definen con información adecuada y se acompañan de planificación y prevención, es posible sostenerlos en el tiempo y avanzar con mayor tranquilidad, ya que ante una enfermedad o un accidente las personas no ponen en riesgo su patrimonio cuando cuentan con un plan médico que las protege frente a estos eventos, señala la doctora Margarita Barahona, subgerente médica de Humana.
Un propósito común es remodelar la casa, que suele implicar una inversión importante. Cuando no existe planificación ni prevención, una enfermedad o un accidente pueden obligar a destinar esos recursos a cubrir un imprevisto, dejando el objetivo inconcluso. Contar con un plan médico que proteja frente a estos eventos permite resguardar el dinero destinado a los propósitos y avanzar con mayor tranquilidad. Así, anticiparse y planificar con tiempo se convierte en un paso clave para cumplir las metas que se trazan al inicio de un nuevo año.

