URUGUAY 1930: EL MUNDIAL QUE ABRIÓ EL CAMINO

Antecedentes

Corría el año de 
1930, el mundo a penas superaba la depresión económica que sufrió Estados Unidos tras la caída de la Bolsa de Valores en 1929. Uruguay venía de consagrarse campeón olímpico en París 1924 y Ámsterdam 1928, con figuras como Héctor Scarone, José Andrade, José Nasazzi y el poderoso astillero Pedro Petrone. 

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Se forja la leyenda de la ‘celeste’

A parte de Uruguay, a este mundial acudieron 12 países en condición de invitados: Argentina, Francia, México, Chile, Brasil, Yugoslavia, Bolivia, Rumania, Perú, Bélgica, Paraguay, y Estados Unidos. Ecuador también fue invitado pero el presidente de la época, Isidro Ayora, fue tajante al manifestar que el país no podía gastar 60 mil sucres en la preparación de una selección nacional, esto hizo que los directivos del fútbol nacional de no aceptaran dicha invitación.

Finalmente, el mundial comenzó el domingo 13 de julio en el estadio de Pocitos de Montevideo, las protagonistas de aquel primer encuentro fueron las selecciones de Francia y México; el francés Lucient Laurent, fue el autor del primer gol de los mundiales al minuto 19; ese partido terminó con un marcador de 4 a 1 a favor de los europeos. 

La fortaleza de la selección local prevaleció en cada encuentro. En su primer partido frente a Perú, un gol de Héctor Castro, un jugador al que le faltaba una parte de su brazo izquierdo, definió el compromiso en favor de los celestes. Aquel fue el primer partido que se jugó en el mítico Estadio Centenario, construido para ese mundial. En su segunda presentación, los uruguayos dieron una cátedra de fútbol y con goles de Pablo Dorado, Héctor Scarone, Juan Ancelmo, y Pedro Cea, golearon a Rumania y se clasificaron a la semifinal. 

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En la semifinal, los dirigidos por Alberto Suppici saltaron al gramado del Centenario y le propinaron una goleada de 6 a 1 a los yugoslavos. Los encargados de inflar las mallas aquella tarde fueron: Pedro Cea, en tres ocasiones, Juan Ancelmo en dos y Victorino Iriarte. En la final, Uruguay enfrentó a Argentina, que tenía como sus principales estrellas a Luis Monti y Guillermo Stábile, quien se erigió como la figura y el goleador al anotar en 8 ocasiones.  

Aquella tarde del 30 de julio los ‘hermanos del Río de la Plata’ se vieron las caras en la final, los argentinos venían con la sangre en el ojo, pues dos años antes fueron derrotados por sus vecinos en el partido final de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam.

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Cuentan las crónicas de la época que aquel encuentro se jugó con los dientes apretados desde el inicio. A los 12 minutos Pablo Dorado anotó para los locales; 8 minutos después, Carlos Pueccelle marcó para Argentina y 17 minutos pasaron para que el gran Stábile ponga la segunda. En el entretiempo las tribunas estaban enardecidas y repletas de hinchas furiosos que no querían que la selección local pierda. La euforia era tal que el defensa Fernando Paternoster, años después de aquel encuentro, contó que en el camerino argentino las palabras de los jugadores fueron: “es mejor que perdamos, sino aquí morimos todos”. En el segundo tiempo los uruguayos dieron la vuelta al marcador con goles de Pedro Cea a los 57’, Victorino Iriarte a los 68’ y Héctor Castro a los 89’. El marcador final fue 4 a 2 y los ´charrúas’ se convirtieron en los primeros campeones mundiales de la historia.

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